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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Enrique Redel en El Día

«No concibo mayor expresión de libertad que elegir un buen texto, que te llegue y te emocione, y compartirlo con lectores que intuyes que son como tú».

Enrique Redel es la persona que está detrás de Impedimenta, una de las editoriales independientes más interesantes en la industria del libro en el panorama literario español. Fue uno de los protagonistas de la pasada Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife.

Se habla de una crisis general de lectores, ¿cuál es su opinión desde su visión de editor?

Lo cierto es que los hábitos de consumo cultural han cambiado. El antiguo “lector de aluvión”, que compraba literatura como una mera alternativa de ocio, ha mermado en número, y el que ha permanecido ha sido el lector “hecho”, que consume literatura desde un punto de vista cultural. Es por eso que no existen ya casi títulos con cientos de miles de lectores, pero sí que ha sobrevivido la literatura de calidad que tiene ventas razonables que lo hacen sostenible. Es decir, el “lector que no lee” ha desaparecido en gran medida, pero el lector militante se mantiene.

¿Lo digital afecta tanto como está afectando al sector de la prensa?

El enemigo del libro en papel no es el libro electrónico, sino las redes sociales, las series magníficas y los juegos del smartphone. Leer requiere tiempo, y ahora dedicamos nuestro tiempo a hacer otras cosas.

Una vez que se decide editar un texto, ¿cuáles son los siguientes pasos hasta que el libro está listo para su distribución?

Cuando te gusta un texto, tienes primero de todo que hacerte con los derechos de edición de este texto. Lo negocias con el propio autor o con sus herederos o sus representantes, y luego, si el libro está escrito en un idioma que no es el castellano, lo mandas a traducir. Ahí se consumen varios meses, hasta que el texto nos llega para ser “editado”. Muchos meses antes de que el libro esté “hecho”, el distribuidor y el librero han de saber de su existencia, a fin de poder prever su lanzamiento.

¿Sólo edita los libros que le enamoran?

No concibo mayor expresión de libertad que elegir un buen texto, que te llegue y te emocione, y compartirlo con lectores que intuyes que son como tú. Jamás publicaremos un libro porque pensemos que “hay que publicarlo” o porque el tema esté de moda o porque estrenen una película basada en ese libro. Si no, editar perdería la gracia, el afán de propuesta continua, de sugerencia lectora. Hay muchísimos libros buenísimos por publicar, y sería una pena publicar libros que no te gustan, o que solo intuyes que te pueden funcionar económicamente, y dejar pasar esos libros realmente buenos.

Cómo editorial, ¿cuáles son las mayores satisfacciones? ¿Y las decepciones?

Las mayores satisfacciones vienen cuando un lector, o un librero, o alguien que haya leído alguno de tus libros, te dice de tú a tú que lo que has editado le ha emocionado o le ha entristecido o le ha afectado. Cuando te dicen que tus libros son bonitos o curiosos y recomendables. Cuando uno de los libros que editas es reconocido de algún modo, cuando son los propios lectores, los libreros o la prensa quienes “rescatan” ese título de entre todos los editados ese año. Los sinsabores vienen cuando confías en un libro y al final no logras transmitir al lector, o al circuito, su importancia.

¿Qué aspectos eliminaría usted de la industria? ¿Cuál cree que están poco valorados?

En el mundo del libro hay intrínsecamente mucho ruido, y me temo que demasiado cortoplacismo. Mucha falsa promesa hecha meramente por razones comerciales. El problema viene cuando se quiere equiparar la edición comercial con la edición literaria. Y el lector, que se deja llevar por los mensajes que más alto suenan, se enfrenta a libros que finalmente resultan decepcionantes y decide dejar de leer para dedicarse a otra cosa. Hay muchísimos libros buenos en las librerías. Y no necesariamente minoritarios en cuanto a público. Son libros que se dirigen a una mayoría de lectores y que no llegan a esa mayoría porque las apuestas “generalistas” de muchas editoriales que hacen mucho ruido y que son muy mediocres (pues intentan contentar, más que proponer, y se plantean objetivos de venta antes que objetivos estéticos) aplastan la calidad de muchas propuestas literarias.

¿Cuál ha sido el último escritor desconocido que le ha sorprendido gratamente?

Siento tener que hablar de un libro de Impedimenta (tiene explicación: prácticamente los escritores “desconocidos” que leo son autores que me planteo publicar). Se trata de Marian Engel, escritora canadiense autora de Oso, una fábula increíblemente brillante sobre una bibliotecaria, una mujer de vida gris que descubre el amor y la plenitud junto a un oso en una remota isla canadiense. La autora era completamente desconocida en España, y nosotros la rescatamos y publicamos su obra maestra el año pasado, y llevamos ya tres ediciones del libro.

¿Cuáles son sus hábitos de lectura? Durante diez meses al año leo exclusivamente libros para la editorial.

Normalmente en inglés. Y mientras tanto compro compulsivamente libros que me gustaría leer. Y los acumulo. Y en verano, durante julio y agosto, leo todos los que puedo, y es entonces cuando me reconcilio conmigo mismo como lector.

El Día, Santa Cruz de Tenerife.

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