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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Reina Lucía», en Melibro.com

«Esperando la aparición del segundo libro de la serie, les recomiendo la lectura de Reina Lucía porque la diversión está servida para aquellos amantes del humor típico británico.»

Me he puesto una ropa muy scrubs, apropiada para la ocasión y cómo Tipsipoozi no sé por qué causa estuvo estos días de lo más relajado, pues habitualmente es un ser hiperactivo, me dejó terminar de leer la novela que tenía entre manos, se me ocurrió contarles de qué iba el asunto, pues realmente he disfrutado mucho con ella, dado su tono irónico y el humor típico britanico, provocándome en ocasiones risas que, menos mal que me encontraba yo solo y muy a gusto, no tenía de qué preocuparme por lo que pudieran decir los demás.

Reina Lucía es la primera la serie de seis novelas escritas por E. F Benson (Berkshire, 1867- Londres, 1940), que constituyen uno de los ejemplos más notables de comedia social inglesa de la primera parte del siglo XX. La serie está formada por Reina Lucía (1920), Miss Mapp (1922), Lucia in London (1927), Mapp and Lucia (1931), Lucia’s Progress (1935) y Trouble for Lucia (1939), además de dos historias cortas, «The Male Impersonator», que tradicionalmente aparece como apéndice a la novela Miss Mapp, y «Desirable Residences». Benson fue hijo del que más tarde sería Arzobispo de Canterbury, Edward White Benson, y de Mary Sidgwick Benson. Fue un excelente atleta y representó a Inglaterra en diversos campeonatos internacionales en la modalidad de patinaje artístico. Su primer libro fue Sketches from Marlborough. Su primera novela, la controvertida Dodo (1893), a la que siguieron varias sátiras y melodramas románticos. Es también muy conocido por sus historias de fantasmas las cuales aparecen frecuentemente en antologías del género. En ellas, evita, buscando ámbitos más cotidianos. A este género pertenecen obras como La confesión de Charles Linkworth, El terror nocturno, Un cuento sobre una casa vacía, etc., todos ellos publicados en castellano. El último libro de E. F. Benson fue una autobiografía titulada Final Edition.

Pero lo que más renombre le dará a Benson, pese a que él se considere un escritor de relatos de terror, será la famosísima serie de novelas protagonizada por sus dos heroínas de la burguesía rural, Mapp y Lucía, escritas ya a edad bastante avanzada y que constituyen uno de los ejemplos más notables de comedia social inglesa de la primera mitad del siglo XX. Sería adaptada a la Televisión por la BBC alcanzando un gran éxito de audiencia. Éxito comparable al obtenido por los Monty Python, famosos por sus escenas cómicas en las que parodiaban la idiosincrasia británica de los años sesenta y setenta o, más recientemente, Mr. Bean, personaje archiconocido por sus situaciones absurdas por un cinismo y humor que nos hace soltar la carcajada al momento, interpretado por Rowan Atkinson.

Impedimenta nos ofrece Reina Lucía (Queen Lucía) la primera de ellas, edición que salió al mercado en septiembre de 2011, con una traducción impecable de José C. Vales. Es de agradecer las notas que añade a lo largo del texto, realizando un excelente trabajo de documentación, con el que nos ayuda a comprender el argumento y poder disfrutar así mejor de la novela.

Hay quien compara esta divertida comedia de Benson con la obra de Nancy Mitford, autora de novelas como A la caza del amor (1945), Amor en clima frío (1949) o a sir Pelham Wodehouse, autor de, entre otras, Amor entre pollos(1906), por el dominio que tienen ambos de retratar con ironía la decadente sociedad aristocrática británica de mediados del siglo XX. Reina Lucía es una comedia satírica de la burguesía británica rural. Comedia llena de un humor hilarante al más puro estilo británico desde la primera página. Un humor inteligente, que hay que saber comprenderlo. Hay ya precedentes de este humor en algunos cuentos de Oscar Wilde.

Los disparatados acontecimientos que encontraremos a lo largo de la novela, relatada en tercera persona, comienzan cuando Emmeline Lucas viene de pasar unos días de duro ajetreo, como diría ella, en Londres. Como los habitantes de la pequeña localidad inglesa de Riseholme sabían de su llegada, quiso jugar al despiste y que empezaran las habladurías de por qué había llegado su calesa y su equipaje a su domicilio y a ella no se le veía por ningún lado. Vivía en una mansión a la que llamaba The Hurst, construida al más puro estilo victoriano; eso sí, un tanto estrafalario, pero al fin y al cabo, victoriano, como casi todas las viviendas de sus convecinos. Pero The Hurts era toda ella shakespeariana por sus cuatro costados, debido al gusto de la sra. Lucas por lo clásico. Gusto clásico que también mostraba en la música, pues ensayaba con su amigo, Georgie Pillson, cual si fuese perro faldero suyo, piezas de Mozart. Este gusto por lo clásico hacía que ella fuese de un carácter sensible y refinado y, junto con su esposo Pepino, organizaba toda la actividad cultural de sus súbditos. Ella era la anfitriona, la que todo lo controlaba. La vida en Riseholme giraba en torno a la sra. Lucas.

Súbditos que eran de lo más variopinto, estrafalario y maniático que se pudiera uno imaginar. Georgie se destaca por su carácter pueril y sus rasgos más relevantes son afeminados. Tenía, eso sí, una sólida formación artística, pues a parte de la música, realizaba pequeños bocetos en acuarela y era todo un artista en petit- point. Daisy Quantock, su insoportable vecina, creyente del Cristianismo Científico. Lady Ambermere, que vivía en The Hall y se acercaba al pueblo acompañada de su fiel Lyall.

El lugar de reuniones o parlamentos era la plaza del pueblo. A ellas solía acudir el coronel Boucher con sus bulldogs, balbuceante él antes de decir nada coherente, la sra. Antrobus con su trompetilla en la oreja, la sra. Weston en su silla de ruedas y algún vecino más de singulares características de las que el lector se pueda imaginar.

Pero la vida tranquila y apacible de los habitantes Riseholme, cuya principal actividad era la interacción social, es decir, el cotilleo y el espiarse unos a otros, se iba a ver truncada con la llegada a la casa de la sra. Quantock de un indio de Benarés, su gurú, su guía, para mostrarle el Verdadero Camino. Pero el verdadero equilibrio que reinaba en el villorrio se rompería con la llegada de Olga Bracelay, una cantante de ópera, una diva, que pone en peligro, sin pretenderlo, el reinado de Lucía. El enfrentamiento se avecina.

Reina Lucía es un obra escrita con una gran maestría siendo el resultado de ello esta deliciosa novela. Trabaja muy bien el lenguaje de sus comedias, utilizando juegos de palabras como Tipsipoozi, por ejemplo, o inventándose términos que aluden a cómo van vestidos sus personajes según la ocasión se preste. Pero en el fondo la novela también tiene un mensaje, pues el autor nos hace ver que para una persona lo más importante es su reputación, el miedo al qué dirán, haciendo todo lo posible para no ver su imagen empañada.

Por eso creo que Impedimenta me ha hecho pasar, una vez más, un rato muy divertido leyendo Reina Lucía y es de reconocer el trabajo que están realizando tanto en impresión como en edición, dándonos a conocer textos o autores olvidados o renacer títulos que nos cautivan, que nos enganchan. Esperando la aparición del segundo libro de la serie, les recomiendo la lectura de Reina Lucía porque la diversión está servida para aquellos amantes del humor típico británico.

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