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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Esnobismo (instrucciones de uso)

Si usted tiende a desconfiar de la calidad literaria de los “secretos mejor guardados de la FIL” o sencillamente no se cree con el suficiente hígado para sufrir otra decepción como lector, tiene que acercarse –sin ningún género de consideración sentimental hacia los “poco conocidos”, los genios ocultos en las pequeñas trincheras editoriales o los cuasi marginales– a los autores probados, exitosos y reconocidos.

Nada de aventurarse con autores recién llegados o pretendidamente novísimos (que luego resultan jóvenes promesas bastante mayorcitos o profesionales de las becas con piel de poetambres).

Ahora bien, si desde su perspectiva las filas de los consagrados no da tampoco más de sí (porque a fin de cuentas la exprimidora de talento de las grandes editoriales termina pronto su trabajo y sólo resta sostener los productos literarios con grandes pautas publicitarias), entonces es posible que usted necesite urgentemente un viraje en sus preferencias literarias.

En tal caso, el giro puede consistir en un acercamiento a las literaturas minoritarias y exquisitas. Deje atrás a los autores de moda y sus interminables actos de promoción que se parecen cada vez más a los realizados por los personajes del espectáculo. Ingrese sin temores al selecto clan de los happy few que conocen a los más sofisticas y originales autores, las obras más renovadoras, audaces y vanguardistas.

Esas son las verdaderas cofradías, no las que presumen de leer a escritores millonarios en todos los sentidos (ellos y sus ventas). Conviértase al esnobismo, aunque éste pueda ser entendido como lo vio el magnífico Olivier de Magny, es decir: “un conjunto de prejuicios que un grupo de personas convierte en estrategia para que el resto de los humanos se sienta eternamente y en todo, carente de elegancia”.

Para alcanzar esta cumbre del elitismo, qué mejor que un diccionario sobre el tema; y qué mejor espacio que una Feria del Libro para acercarse a estos autores y obras que, de seguro, andan por ahí, aunque obviamente no en las torres de libros del momento con las que los libreros reciben a los visitantes incautos.

Lo recomendable, en primer lugar, es hacerse del Diccionario de literatura para snobs, de Fabrice Gaignault, obra que alcanzó este 2011 su segunda reedición a cargo de la editorial Impedimenta. Ya con él en la mano, ponga a prueba a los libreros y acérquese a los más delicados manjares literarios que sólo han degustado unos pocos. ¡Provecho!

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