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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Los zapatos rojos», de H. C. Andersen

Clásico cuento de Hans Christian Andersen que nos narra la historia de Karen, una joven huérfana que es adoptada por una dama rica. Karen es una niña bastante especial. Un día se encapricha de unos zapatos de baile rojos, y sin el permiso de su madre adoptiva se los compra. Desde ese momento, los zapatos cambiarán la vida de Karen: No podrá ni quitárselos ni dejar de bailar.

Cuando se habla de cuentos clásicos siempre vienen a la mente tres nombres: los hermanos Grimm, Charles Perrault y Hans Christian Andersen. Ellos han dado vida a relatos que, con el paso del tiempo, se han ido convirtiendo en algo más que cuentos para niños: en todo un clásico.

«Los zapatos rojos» (o también, “Las zapatillas rojas”) fue escrito por Hans Christian Andersen en 1845 incluyéndolo en el primer tomo de su colección “Nuevos cuentos de hadas”, siendo posteriormente reeditado en 1850 y 1863. Quizá, junto con “La sirenita”, “El patito feo” y “La fosforera” sea uno de los cuentos más populares y famosos de este autor danés. Relato que ha tenido múltiples reediciones y versiones.

Pues bien, este clásico de la Literatura universal ha sido ahora reeditado por Impedimenta pero, como viene siendo habitual, la editorial no se ha limitado a volverlo a publicar sin más sino que lo ha hecho en una edición preciosa. Todo el texto ha sido ilustrado por una gran ilustradora: Sara Morante que ya colaboró con Impedimenta cuando editó “Diccionario literario para snobs”. Si ya de por sí la historia que narra Hans Christian Andersen es hermosa ésta gana en belleza gracias a las ilustraciones que le acompañan. Unos dibujos en blanco y negro para que destaque aún más el rojo vivo de los zapatos que lleva Karen. Un tono metáfora del “pecado” en este relato.

Aunque hoy en día los cuentos (sobre todo los clásicos) estén orientados al público infantil no lo fueron así en su día. La gran mayoría de los cuentos clásicos fueron redactados para el público adulto y no eran, ni son, meras historias de brujos y hadas. Si nos fijamos bien todos ellos tienen una moraleja y la impronta didáctica salta a la vista. Como buen cuento clásico, “Los zapatos rojos” tienen su moraleja: no es bueno ser coqueta. Pensar sólo en la belleza puede acarrear malas consecuencias. Tanta coquetería y tanta vanidad no es nada bueno y en parte tiene razón porque pueden llegar a esclavizar al hombre y a la mujer al hacer que sólo vivan para estar guapos y perfectos.

Puede que hoy nos llame la atención esta feroz crítica que hace Hans Christian Andersen pero debemos enmarcarla dentro de su época: el siglo XIX y en la sociedad a la que pertenecía: la danesa, bastante marcada por el luteranismo más convencional y puritano que ve maldad en unos zapatos rojos. A este respecto, no sólo el texto del autor nos apoya esta conclusión sino también las ilustraciones de Sara Morante: la sociedad perfecta, recta, puritana y virtuosa siempre viste de negro, en cambio Karen utiliza el rojo de sus zapatos para romper con ello aunque, al final, no lo consiga. Creo que, en el fondo, esta valentía que muestra Karen es elogiable. Más que querer ser coqueta, lo que he visto es que ella busca ser libre y es una lástima que no lo consiga.

“Los zapatos rojos” es todo un clásico de lectura más que recomendable tanto para niños como para adultos. Es de los textos que invitan al diálogo y al debate puesto que puedes extraer muchas conclusiones del mismo.

Por Ysabel M.

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