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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Santuario», de Edith Wharton

Resulta poco frecuente que la juventud se permita una felicidad perfecta. Da la impresión de que deben realizarse demasiadas operaciones de selección y rechazo como para poder ponerse al alcance del subyugante despertar de la vida.

Aunque tengo en casa desde hace tiempo La edad de la inocencia, al final ha sido Santuario la novela con la que me he estrenado con Edith Wharton, una autora que llevaba tiempo queriendo probar y que no me ha decepcionado nada. Como siempre, he de decir, que la edición de Impedimenta es impecable, nada más verlo en la biblioteca se me pegó a las manos. Volviendo a la novela en sí, esta se divide en dos partes, una primera en la que nos narra la historia de Kate, una joven feliz y despreocupada, que ha sido siempre educada entre algodones para que no conozca los “males del mundo”. Kate va a casarse con Denis Peyton, guapo y de buena familia. Todo parece perfecto, hasta que Kate descubre por azar un oscuro secreto en Denis, una forma de ser y de actuar que no cuadra con la imagen idílica que Kate tiene de él, y que le hace replantearse su amor por él. Con esa actitud, descubre la hipocresía de la sociedad en la que vive, que apoya siempre al más fuerte en detrimento del más débil, que prefiere mirar hacia otro lado. En la segunda parte, Kate, siendo ya la señora de Denis Peyton, tiene que luchar de nuevo contra ese lado oscuro que ella adivina ha pasado del padre a su hijo Dick, al que idolatra con una pasión que raya la obsesión, erigiéndose en guardiana de su moralidad.

Edith Wharton

La novela es bastante breve y nos lleva directamente a los momentos de conflicto, no se anda por las ramas y nos presenta los momentos en que Kate se enfrenta a ese lado oscuro que parece vivir en los hombres de su familia. Los valores éticos, la moral o la inmoralidad, el fin justifica los medios, son los ejes en torno a los que se desarrolla esta novela. ¿Es aprovechar la desgracia ajena, coger la oportunidad al vuelo para mejorar socialmente, válido? ¿Lo es aunque lo único que se deje en el camino sea la honestidad y la buena conciencia? Wharton no enjuicia a sus personajes, los muestra tal cual, cómo hablan, cómo actúan. De hecho, la propia Kate, que se erige a sí misma como guardiana de la moralidad de su marido y su hijo, tiene momentos en que muestra que ella también puede ser cobarde, egoísta y contradictoria con lo que predica. Se trata de un personaje con muchos matices, en cierto modo comprendemos a la joven Kate, hija de su época, una mujer educada para casarse, viviendo siempre entre comodidades y sin preocuparse por la vida real y cruda, que se enfrenta por primera vez a todo aquello que le han ocultado. Sin embargo, en la Kate adulta no deja de haber cierta hipocresía, en ese mirar hacia otro lado, en esa constante vigilancia de su hijo de madre posesiva y celosa, que no admite que otra mujer pueda pasar a ser el eje que hasta el momento era ella de su hijo.

Es esta una de esas novelas en las que en pocas páginas se tratan muchos temas trascendentales y se abren muchos interrogantes ¿cómo hubiera actuado yo? ¿Son los buenos tan buenos, los malos realmente lo son? El dinero, el poder, la presión de la sociedad que nos empuja muchas veces a hacer cosas que no queremos solo porque nos sentimos obligados a hacerlas, siguen tan vigentes hoy en día, que la novela puede situarse a principios del siglo XX o ahora mismo, el fondo de la cuestión es el mismo ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para lograr nuestro pedazo de felicidad? Por otro lado, los temas propios de la época, la mujer siempre en un segundo plano, tras el marido primero, tras el hijo después, viendo que sus opiniones solo pueden tener valor en el hogar e intrigando, nunca abiertamente como un miembro más de la sociedad, aunque su inteligencia sea igual o mayor que la de los hombres que dirigen todo. El estilo me ha recordado muchísimo al de Henry James, del que la escritora fue amiga y discípula. Santuario, publicada por primera vez en 1903, es una rarísima novela de la primera época de Edith Wharton, inédita hasta esta edición en español, que os recomiendo no dejéis pasar.

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