cabecera 1080x140
Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Novela de detectives con humor británico

La editorial Impedimenta ha apostado fuerte por el humor británico. Siguiendo esta estela, el sello dirigido por Enrique Redel saca a la luz La juguetería errante, de Edmund Crispin, para muchos un clásico indiscutible de la novela inglesa de detectives, una obra desopilante y muy entretenida que ocupa un lugar destacado en el género.

Crispin solía contar que lo que de verdad le complacía en la vida era nadar, fumar, leer a Shakespeare, solazarse con las óperas de Wagner y Strauss, cultivar la indolencia y observar a sus gatos. Edmund Crispin detestaba, por el contrario, los perros, el cine francés, el psicoanálisis, las novelas psicológicas y realistas y el teatro de su tiempo. Filias y fobias aparte, el autor de ‘La juguetería errante’ es autor de nueve novelas que tienen por protagonista al profesor de Oxford y detective aficionado Gervase Fen, un estrafalario docente afincado en el ficticio St. Christopher’s College. Estas novelas le granjearon la simpatía de muchos amantes de la novela clásica de detectives. Impedimenta publicará otras entregas de esta saga como ‘El amor yace en un charco de sangre’ o ‘El canto del cisne’.
La acción de ‘La juguetería errante’ transcurre en Oxford, donde el poeta Richard Cadogan disfruta de unos días de descanso después de una agria disputa con un editor cicatero. Lo que iban a ser unas plácidas vacaciones se convierten en una peripecia indagatoria, cuando lo primero que se encuentra el vate al llegar a la ciudad es el cadáver de una mujer tendida en el suelo de una juguetería. Más extraño aún es que cuando acude al lugar de los hechos acompañado de la Policía, la juguetería se ha esfumado y en su lugar aparece una tienda de ultramarinos, en la que por supuesto no yace cadáver alguno ni nada que se le parezca. Cadogan pide la ayuda de Gervase Fen, profesor de literatura, para tratar de esclarecer el enigma. Los dos escritores habrán de enfrentarse a un sorprendente testamento, un asesinato imposible y pistas en forma de absurdo poema. Todo ello acontece en medio de carreras enloquecidas por la ciudad en el interior del automóvil de Fen, ‘Lily Christine III’.
El verdadero nombre del autor de este disparatado enredo era Bruce Montgomery. Nació en 1921 en Chesham Bois, Buckinghamshire, y estudió en el St. John’s College de Oxford, donde se licenció en Lenguas Modernas y donde fue organista y maestro de coro durante dos años. Crispin suspendió su carrera literaria en la década de los cincuenta, aunque siguió escribiendo reseñas de novelas de detectives y de ciencia ficción para el ‘Sunday Times’. Murió de un ataque al corazón en 1978.

Por Antonio Paniagua

Scroll Up