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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Los solteros», de Muriel Spark

Deliciosa novela de la aclamada Muriel Spark, obra que recibió una inesperada buena acogida en su primera edición, en 1960, y que hoy se nos ofrece de nuevo, fresca, divertida y casi perversa.

Un colectivo de personajes perfectamente orquestados presentan una sucesión de situaciones que retratan el absurdo y disfrazan de ridículo hechos e intenciones de verdadero patetismo. La historia muestra un mundo compuesto por personajes egoístas, descorteses y groseros en ocasiones, con el rasgo común de la soltería. Es evidente que la autora se burla de ellos envolviéndolos en ese ambiente de ironía y de disparate. Me pregunto si su intención alcanzaba también la crítica social, aunque de ser así, mucha gente se dará por aludida, porque los tipos y sus conflictos aluden a la naturaleza humana y, por ende, continúan de plena actualidad.

La ironía con que algunos de los personajes abordan su situación de soltería y el tipo de vida que esta conlleva, es uno de los valores de la novela. La autora aborda la problemática del varón soltero con una desenvoltura y conocimiento llamativos. Situaciones vitales en algunos casos dramáticas son abordadas con frescura, como si se aceptara de antemano que la vida es así y que lo que importa es cómo la vive cada uno de los personajes. Poco a poco, el lector va descubriendo las relaciones que existen entre ellos, hasta que se encuentra inmerso en un mundo caótico de intereses, celos y miedos. Pero ya es tarde. Ahora tiene que seguir leyendo porque aquello ha de conducir a alguna parte, y él quiere llegar allí. No hay ocasión para el aburrimiento. El disparate está siempre en el siguiente renglón, traído de la mano de la ironía y bajo una apariencia de total normalidad. Es imposible resistir entonces el impacto de lo absurdo, que se desliza ante los ojos del lector con descaro.

La autora se vale de los diálogos para describir gradualmente a los propios personajes que hablan, así, la voz narrativa reduce al mínimo su presencia a favor del protagonismo de los personajes, lo que agrega dinamismo y agilidad a la narración. Tampoco se pierde la voz narrativa en largas disquisiciones; antes bien, plantea los hechos de manera clara y sin aspavientos, algo que el lector acaba agradeciendo y que ayuda a que los episodios se sucedan con amenidad. Curioso y bien traído el recurso de repetir frases en los diálogos, como muletillas que dos personas usan entre sí, tal como sucede en la realidad. Es un recurso poco visto, al menos por el que suscribe, pero aquí resulta tan natural y efectivo que, lejos de restar credibilidad a la historia, la acrecienta.

Y es inevitable que entre sus líneas se deslice la reflexión sobre el matrimonio y sus ventajas e inconvenientes, en contraposición a la soltería y los suyos.

Es de justicia mencionar el magnífico trabajo de la editorial, que no por resultar habitual deja de ser destacable. Alguien me dijo hace unos días que “los libros de Impedimenta suelen valer la pena”. No puedo más que darle la razón.

Por José Antonio Carbonell Pla

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