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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Novelas tontas

Hace tiempo que no me carcajeaba con un texto no narrativo; la sátira es un género tan desgastado que apenas si nos provoca a veces -y sólo a veces- un esbozo de sonrisa.

Pero este texto satírico, quizá porque no ha sido escrito ahora y sin embargo conserva toda su vigencia, es capaz de provocar nuestra hilaridad. Las burlas de George Eliot (alias de Mary Anne Evans, 1819-1880) van dirigidas contra las malas novelas, y malas novelas las hay desde que surge el género. Que esas novelas estén escritas por mujeres no convierte a nuestra escritora en misógina; simplemente está abogando por la buena literatura, por la literatura a secas. Y lo que hacen muchas de sus contemporáneas son excelsos bodrios, a cuál más cursi y plagado de lugares comunes. Ella, nos dice, entendería el fenómeno si fuera una escritura “alimenticia”, es decir, novelas escritas por mujeres sin recursos que carecen de otra forma de ganarse el sustento en esas medianías del siglo XIX (este ensayo se publica en 1858). Mas son damas que se ufanan de coger la pluma y enhebrar esas novelas de “artimaña y confección”, es decir, con heroínas tópicas de una tópica clase alta con una exquisita educación (que no excluye la erudición más sorprendente) y todas las ñoñeces imaginables para una señorita decimonónica.
En la introducción, la traductora -Gabriela Bustelo- nos señala la concomitancia con nuestra época, en la que hay una horrorosa novela sentimental hecha (confeccionada, diría yo) para señoritas de todas las edades. Una espantosa literatura coloreada que confunde bellos sentimientos y bellas letras.
En inglés existe una etiqueta para esa “literatura”, chick.lit, el folletín urbanita que a la fin y al postre sólo pinta mujeres con ganas de casarse más las estupideces que hacen entre que llega el bodorrio o no…Bustelo incluye en esa literatura rosa versiones más o menos intelectualizadas como las de Isabel Allende, aunque a mí esa etiqueta de “artimaña y cofección” me sugiere algún que otro título…No sé a vosotros, queridos amigos…
En fin, una lectura agradabilísima, corta (yo recibí el libro a las nueve y media y ya me lo había leído a las once, además de la introducción de las cartas de cierto filósofo). Enhorabuena a Impedimenta por el rescate de este texto tan valioso.

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