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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Reseña: «Estampas egipcias», de José Maria Eça de Queirós

José Maria Eça de Queirós, considerado por muchos como el mejor escritor realista portugués del siglo XIX, es un autor que quizá no le sonará demasiado al lector español. Aunque es probable que sí recuerde la película El crimen del padre Amaro, dirigida en 2002 por el mexicano Carlos Carrera, que adaptaba la novela homónina publicada por Eça de Queirós en 1875.

Sea como fuere, el libro que nos ocupa no es una novela, sino una colección de diversas crónicas firmadas por el autor luso entre 1869 y 1882. Y, si bien todas ellas tienen a Egipto como hilo conductor, la naturaleza de unas y otras es completamente distinta.

En los primeros textos que encontramos en Estampas egipcias, el escritor describe sus experiencias a lo largo de un viaje que le condujo a la tierra de los faraones con motivo de la inauguración del canal de Suez. Con un estilo preciso, de frases cortas pero intentas, Eça de Queirós deja pantente la nefasta impresión que le causó la antaño orgullosa Alejandría, una urbe degradada, plagada de inmundicia, de una monótona fealdad que sólo parece disiparse al caer la noche. Afortunadamente, su periplo le lleva a cruzar el delta del Nilo, un lugar de hermosura y abundancia infinitas que, no obstante, cobija a un enorme número de campesinos cuyas pésimas condiciones de vida son expuestas al detalle.

Mejor impresión le produjo al autor portugués su visita a El Cairo, una de las urbes más pobladas del planeta. Gracias a la vibrante pluma de Eça de Queirós pasearemos por sus interminables e irregulares callejuelas, formadas por un sin fin de casuchas de construcción irregular y aspecto frágil. Y también seremos conscientes de aspectos menos agradables asociados a la ciudad, como puede ser la indolencia de unos trabajadores públicos europeos que, en su mayoría, cobran por no hacer nada, al tiempo que descubriremos que, al parecer, la primera palabra que aprende a decir un niño cairota es “soborno”.

También acompañaremos al autor a lo largo de una travesía (ciertamente accidentada) a lo largo del recién inaugurado canal de Suez, una de las maravillas de la ingeniería civil de todos los tiempos. Y, por supuesto, asistiremos a los fastos que acompañaron a dicha inauguración, con suntuosas fiestas celebradas tanto en Port Said como en Ismailia.

No obstante, a pesar del innegable interés de todo lo comentado hasta el momento, la última parte del libro (que resulta ser la más extensa) es, en mi opinión la que por sí sola justificaría la compra de Estampas egipcias. Bajo el epígrafe “Los ingleses en Egipto”, Eça de Queirós narra con brillantez y una enorme carga de ironía cómo la rebelión militar de Arabi Pachá condujo a la creación de un protectorado británico en el país de las pirámides. Su descripción de las pueriles razones esgrimidas por los ingleses para atacar Alejandría y, de paso, poder clavar su bandera en las arenas egipcias, me han traído a la mente casos como el de ciertas armas de destrucción masiva jamás halladas, poniendo de manifiesto una vez más que la Historia se repite y que, lamentablemente, estamos condenados a seguir comentiendo los mismos errores.

Parte libro de viaje, parte crónica periodística, Estampas egipcias es una obra que sorprende por su modernidad y vigencia, que me ha descubierto a un autor muy interesante y me ha aportado una visión sobre el imperialismo británico que no conocía. Una nueva muestra de que la editorial Impedimenta trata siempre de hacernos llegar libros en apariencia “menores” que, en realidad, se descubren como verdaderas obras maestras.

Recomendable para aficionados a la literatura viajera, a la historia de Egipto y, por supuesto, para cualquier lector deseoso de ampliar sus horizontes literarios. Le aseguro que no quedará defraudado.

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