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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
El último círculo del infierno

En su texto autobiográfico Caos y orden, Stanislaw Lem escribe: "Mi primera novela fue realista, y la escribí para librarme de los recuerdos de la guerra, como quien dice, para expulsarlos como pus, para quitarme de encima su peso sofocante. Pero quizá también escribí ese libro para no olvidar; un motivo bien podría combinarse con el otro".

Dicha novela es El hospital de la transfiguración (1955), y su catártico argumento introduce al lector en el ambiente de locura, pesadilla y sadismo de la Polonia de la II Guerra Mundial, recién ocupada por los alemanes. El protagonista es Stefan Trzyniecki, un joven doctor, especie de alter ego del propio Lem, que entra a trabajar en un sanatorio mental y pronto se ve inmerso en una descarnada lucha por salvar la vida de los internos, amenazados por los alemanes y en manos de unos doctores tan delirantes como los propios enfermos. Según nos informa Lem, la novela fue comparada en su día con La montaña mágica y, en sus propias palabras: “lo que en Mann era solo un portento -apenas el atisbo de un relámpago entonces casi invisible, pues los horrores por venir aún estaban ocultos detrás del horizonte de los tiempos- en mi novela resultó ser el último círculo del infierno, el desenlace lógico de la vaticinada decadencia de Occidente”.

El hospital de la transfiguración comparte con el resto de las obras de Lem una especial clarividencia en el retrato de la naturaleza humana y una abierta crítica de los sistemas opresivos y enfermizos, aquí el nazismo, en posteriores obras tanto el comunismo -castrante y demoledor- como el consumismo -absurdo e inhumano-. El escritor utilizó casi siempre la fábula y los recursos de la literatura fantástica para disimular sus diatribas, pero resulta revelador y fascinante confrontar sus ideas desnudas en este libro tan terrible como hermoso.

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