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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Desventuras de un cuarentón

Nunca es tarde para saber que el guionista David Nobbs (1935), que estaba tras Caída y auge de Reginald Perrin, aquella fantástica serie de televisión que la BBC produjo a mediados de los años setenta, es en realidad el escritor David Nobbs —¡y qué gran escritor!—, autor de la novela Caída y auge de Reginald Perrin (1975).

Y de sus posteriores secuelas: The Return of Reginald Perrin (1977), The Better World of… (1978) y la más reciente The Legacy of… (1995). Gracias a ese auténtico bastión de la buena y muchas veces desconocida literatura británica que es el sello Impedimenta llega ahora al español la novela que dio a conocer las desventuras de Reggie e inauguró esta fenomenal tetralogía. Entre otras cosas, el lector descubrirá que la mítica interpretación que el actor Leonard Rossiter hizo del protagonista —quizá, exigencias catódicas— exagera demasiado los trazos del perfil de este verdadero antihéroe del siglo XX (y del XXI), un hombre de 46 años que alcanza el convencimiento de que su ordenada vida de perfecto amante esposo de clase media, sexualmente en declive, eficaz ejecutivo de una empresa que fabrica postres, gris oficinista, es un fraude, una condena para alguien que esconde en su interior un espíritu libre, subversivo. Con todo lo bien que lo hacía Rossiter —que tenía mucho de Perrin; dejó su trabajo como vendedor de seguros para debutar en un teatro de provincias, triunfó en la televisión y murió a los 57 años en el camerino durante la representación de una comedia de Joe Orton en el West End londinense—, el lector descubrirá que el verdadero Perrin es mucho más sutil sin dejar de ser hilarante. Perrin, harto de su vida exquisitamente mediocre, decide dar un brusco giro a sus días: «—Bueno, de vez en cuando hay que hacer algo impredecible, ¿no te parece? [interpela a su gato Ponsonby mientras paladea un whisky]. Nadie da nada por mí […]. Les voy a enseñar lo que es bueno […]. Llega un momento en la vida en que uno se dice: ‘‘Dios mío, he recorrido dos tercios de mi camino a la tumba, y ¿qué he hecho hasta ahora?’’. Pues, bien, voy a hacer un par de cosas, ¡vaya si las haré!». Y hace un par de cosas, desde luego, vaya si las hace. Yo, de ser ustedes, no me las perdería.

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