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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Una China imaginada que no es imaginaria

No son lo mismo los países imaginarios que los imaginados. El argentino afincado en España Eduardo Berti(1964) le tiene una particular querencia a los segundos.

De hecho, su primera novela, Agua, transcurre en una ciudad imaginaria de Portugal, mientras que la siguiente, la londinense La mujer de Wakefield, la escribió sin haber puesto los pies en su vida en Londres. El país imaginado en El país imaginado, premio «Las Américas» de 2011, es la China que desde la década de 1930 a lade 1950 se desliza del antiguo régimen al maoísmo. Una China –tratada, en palabras del propio Berti, con «un realismo fabuloso»– en la que una jovencita de 13 años vive aterrorizada por un matrimonio de conveniencia, visitada por el fantasma de su abuela e inmersa en una sociedad anclada en tradiciones que se descomponen. Historia de amores, amistad, familia y muchos fantasmas, la China de Berti se vuelve el peculiar cauce escogido por el autor para indagar en su propia experiencia mediante el contraste con lo ajeno.

POR EUGENIO FUENTES

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