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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Líneas, formas y colores para contar la vida de Virginia Woolf

Se trata de un proyecto de la editorial Impedimenta realizado en conjunto por la escritora Michèle Gazier y el dibujante Bernard Ciccolini. Apunta a mostrar una imagen menos melancólica de la autora de Un cuarto propio.

Es probable que la imagen del suicidio de la gran escritora inglesa Virginia Woolf, ocurrido el 28 de marzo de 1941, haya teñido retrospectivamente toda su vida empañándola con una pátina de tristeza. Es probable también que su figura delgada y su gesto un tanto adusto le ganaran la fama de “frígida”. Más allá de lo acertado o erróneo de esta caracterización, hay quien ha creído que era preciso desmentirla. Para lograrlo la escritora Michèl Gazier y el dibujante Bernard Ciccolini han decidido contar su vida en clave de cómic, un género que tiene la capacidad de suavizar el material con el que trabaje.
El proyecto está a punto de llegar a las librerías españolas editado por el sello Impedimenta. Se trata del primer libro de una colección destinada a narrar la vida de grandes mujeres que lleva por nombre El chico amarillo.
Según declaró Gazier a Efe, el propósito de este cómic es “cambiar la imagen que se pueda tener de Virginia Woolf, de su fuerza, de su humor o de sus combates feministas”. Novelista, ensayista, escritora de cartas, cuentista, novelista y editora, Wolf es considerada una las figuras literarias más destacadas del siglo XX, pero su talento, según parece, no fue capaz de hacerle más fácil su vida diaria.
En el prefacio del cómic, la escritora y el dibujante aseguran que que al releer sus libros les pareció “percibir” un “impulso vital, una fuerza que desmentía de buen grado tanto su marido, demasiado inquieto, como su sobrino, Quentin Bell, autor también de una biografía de la autora.
A pesar de no ser especialista en literatura inglesa, Gazier dice haber frecuentado mucho el mundo literatio de Virginia Woolf, lo que la llevó a aceptar de inmediato la propuesta de Impedimenta de llevar la vida de la escritora al formato del cómic, con la única condición de ser ella la que eligiera al dibujante que la secundaría en su tarea. La elección recayó sobre Bernard Ciccolini quien además de ser dibujante de cómic ha trabajado también como director de arte y editor.Ha ilustrado la colección de libros infantiles de Zouzou, y otros como On est les Champios. Asimismo, es coautor edición del clásico Cyrano de Bergerac, publicado en 2007. Por su parte, Gazier es crítica literaria, escritora y profesora de español, Además, tradujo al francés obras de Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé y Francisco Umbral.
Según declara, tanto ella como su compañero de aventura en esta empresa eran conscientes de las dificultades que entrañaba el proyecto porque la “vida de una escritora no es la de un aventurero, sin embargo, y pese a que la escritura “no es fácil de representar”, la obra Virgina Woolf “está llena de imágenes”..Para poder rescatar estas imágenes, Ciccolini comienza y concluye la obra sin texto para que se expresen sólo las líneas y los colores. Estas imágenes mudas, sin embargo, están inspiradas en la escritura de la autora inglesa, que cultivó la técnica del monólogo interior, un fluir de la lengua muy difícil de plasmar en un formato que excluya precisamente lo lingüístico. Ambos autores están convencidos de que las novelas de Woolf tienen “raíces profundas” en su infancia, por lo que en la biografía en clave de cómic dedican una buena parte a su niñez y juventud, ya que consideran que “no se pueden leer las novelas” de la escritora inglesa sin relacionarlas con estas etapas.
La sutileza de las acuarelas de Ciccolini se combina con la agilidad de los textos de Gazier para narrar los primeros años de Woolf, cuyo verdadero nombre era Adeline Virginia Stephen y quien nunca fue a la escuela.
El Londres de entreguerras tiene también un lugar destacado en el cómic porque es una ciudad a la que la autora siempre estuvo vinculada, desde que naciera en el barrio de Kensington hasta que se trasladara al más sofisticado de Bloomsbury que le dio nombre al grupo de intelectuales y artistas, que ella encabezaba y que constituyeron el círculo de Bloomsbury. En ese conocido círculo se dedicaron a estudiar y profundizar los temas candentes de la época, como el psicoanálisis o el feminismo. El círculo se caracterizó por adoptar una forma fría, distante, crítica y desapasionada de ver la sociedad. Wolf viajó por la Europa de entreguerras y visitó Alemania donde ya gobernaba Adolf Hitler. Los dibujos reflejan también estos hechos.
Como toda biografía, también esta biografía de viñetas se ciñe a las reglas del género. Es decir que narra hechos verdaderos pero se permite presentarlo de una manera atractiva como si se tratara de una obra de ficción. En este caso hace un guiño al séptimo arte por su lenguaje cinematográfico.
Pese a que resultó un “placer” el trabajo a cuatro manos, la escritora francesa reconoce que les supuso “un alto nivel de exigencia” porque, sostiene, “no se pueden hacer bobadas con la vida y la obra de una escritora” considerada una de las más importantes de la literatura inglesa de la época.
Gazier asegura que le gustaría repetir la experiencia en el mundo del cómic con la condición de escoger el dibujante, que de nuevo sería Bernard Ciccolini. Si bien el cómic no rehúye la imagen de tristeza que caracteriza a Woolf, se propone rescatar también la de la “muchacha glotona y feliz de los veranos en Saint Ives”.

Toda una vida por escrito

La argentina Irene Chikiar Bauer publicó en noviembre una ambiciosa investigación sobre toda la obra y la vida de la escritora inglesa. El libro Virginia Woolf, la vida por escrito (Taurus) es un ambicioso trabajo, que coloca al lector ante el desarrollo de su vida y la de los suyos, permitiéndole asistir al devenir de la escritora tanto en su plano íntimo como público. Siempre entrelazados con los grandes acontecimientos políticos y sociales, como las dos guerras mundiales, que tanto determinaron las fluctuaciones y derroteros de la autora de Un cuarto propio. La génesis de sus obras literarias, su labor de editora, su pertenen­cia al grupo de Bloomsbury, sus lazos familiares, amorosos y amistosos, su vida cotidiana, y el atisbo de su mente a menudo perturbada, todo aparece revivido ante los ojos del lector de este libro, que se completa con fotografías. Hoy, cuando la imagen de Virginia Woolf ya es parte del merchandising esta primera biografía escrita en caste­llano ofrece una visión nueva de una de las más célebres escritoras del siglo XX.

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