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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«El abrigo de Proust», de Lorenza Foschini

Jacques Guérin fue un bibliófilo adinerado que se dedicó a recopilar manuscritos y obras raras de grandes escritores, franceses en su mayoría. Llegó a tener una de las colecciones más importantes de Francia.

Sin embargo, su obsesión por la figura de Marcel Proust le llevó a dedicar gran parte de su vida a la recopilación de todo cuanto pudiera conseguir del escritor de En busca del tiempo perdido.

Guérin era admirador de la obra de Proust, pero fue por casualidad como llegó a contactar con la familia de este. Robert Proust, hermano de Marcel, era médico y atendió a Jacques en un momento dado; como muestra de agradecimiento, Guérin fue a visitarle a su casa. Robert le condujo a su despacho y Jacques comprobó que el escritorio, así como la biblioteca, era heredada de Marcel.

Por su parte Marthe, la mujer de Robert, quería quemar todo escrito de su cuñado por considerarlo escandaloso y por la inclinación homosexual de Marcel Proust. Desde ese momento Jacques cominza un periplo lleno de pesquisas y, poco a poco se hace con los manuscritos, los muebles, la cama donde escribió gran parte de su obra, o el abrigo tan característico del francés.

El libro es un apasionado retrato del bibliófilo pero, también, del fetichista obsesionado por recuperar cada objeto personal de una de las figuras capitales de las letras universales. Cualquier amante de los libros no puede dejar de ponerse desde el primer momento de parte de Jacques Guérin. Estamos de acuerdo en que no es un libro para cualquiera ya que el tema es muy concreto, si bien es cierto que, si pensamos en términos generales y abstractos como si de una ficción pura se tratase, la historia es interesante.

Por Carlos F. Romero

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