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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Caída y auge de Reginald Perrin», de David Nobbs

David Nobbs sintetiza en el cuarentón Reginald Iolanthe Perrin (efectivamente, sus siglas son R.I.P.) su radical desencanto con la sociedad británica de la década de 1970.

Un clásico de la comedia literaria británica más recordado por su consiguiente serie de televisión, estrenada por la BBC en 1976 y que llegaría a España diez años más tarde, que por la serie de libros que David Nobbs (Kent, UK, 1935) comenzaría a publicar en 1975 a partir de este ‘Caída y auge de Reginald Perrin’ (Impedimenta, 2012, disponible en FantasyTienda). Otro de esos tantísimos ejemplos literarios, especialmente en la literatura cómica en cuanto imprescindiblemente asentada sobre la escenografía de sus situaciones y la agilidad de sus diálogos, dónde la fuerza de la letra impresa se ve sobrepasada en su potencial por la imagen televisiva. Una de esas desgracias de ineludible convivencia para la literatura.

Con todo, este hecho no debería sino convencernos todavía más de la calidad y excelencia del material contenido en la novela. Pues, conociendo como la experiencia nos lleva a conocer el mercado televisivo, nos damos perfecta cuenta que tal proyecto jamás habría cuajado, y menos todavía se habría mantenido en antena durante cuatro temporadas –las tres primeras protagonizadas por el mítico Leonard Rossiter y una cuarta emitida en 1996, si la historia en que se basa no mereciese muy mucho la pena.

David Nobbs sintetiza en el cuarentón Reginald Iolanthe Perrin (efectivamente, sus siglas son R.I.P.) su radical desencanto con la sociedad británica de la década de 1970. Una sociedad vacía, perdida en la inercia de una cotidianidad ritual desprovista de contenidos, deteriorada en sus costumbres y valores más esenciales, sumida en el tedio de un sistema productivo anodino y deshumanizador, dónde cualquier asomo de la vieja Gran Bretaña era una imitación o un pastiche o un attrezzo sombrío y difuminado de lo que otrora fue el Imperio Británico de la Commonwealth. Por eso, desde el principio de la novela, Perrin se nos presenta como un hombre triste, silencioso, taciturno… confesándole al médico de su empresa el sentirse “desganado” o “flojo” o haber “perdido la ilusión de vivir” (p. 15), demostrándole a su mujer el menosprecio de una vida sin metas ni horizonte.

Una situación insoportable con la que decide romper drásticamente y de un plumazo, utilizando la escapada por desaparición repentina como la representación de la muerte de su vida anterior, el fin de una etapa personal, la declaración de su voluntad decidida por enfrentarse a la realidad desde otra perspectiva y con otra actitud. Un simbolismo presente en el primer título de la novela, “The death of Reginald Perrin”, y después más exactamente rebautizada con su título actual y más reconocible de “The fall and rise of Reginald Perrin” o ‘Caída y auge de Reginald Perrin’ (Impedimenta, 2012).

Sin embargo, la realidad es tozuda y, por mucho que queramos, esconderse de la cotidianidad o desaparecer por un tiempo no es suficiente para evitar los problemas o cambiar las cosas. Y es a partir de aquí donde la novela alcanza la altura de obra maestra de la literatura cómica, donde el surrealismo y el absurdo transforman el intento de Reginald Perrin en una de las tragicomedias más divertidas que se pueden leer, hilarante de principio a fin, sobre todo por unos diálogos y réplicas más propias del sainete que de la novela –de hecho Nobbs participó en el guión de la primera temporada de la serie basada en Reginald Perrin. Una teatralidad que, enganchada a la imaginación del lector, provoca sonoras carcajadas.

Con todo, el humor no deja de ser una herramienta con que incrementar la sensación de desorientación del maduro inglés de cuarenta y seis años que representa Reginald Perrin. Un joven de postguerra otrora sostenido por los sueños de reconstrucción de una sociedad mejor al que el paso del tiempo ha llevado, sin embargo, a un inesperado punto de desasosiego vital. Ningunas de las promesas pasadas de una vida mejor se le han cumplido hoy. Las nuevas generaciones, representadas por su compañero de trabajo veinteañero Tony Webster, tampoco muestran interés por aquellas ilusiones. Y su familia o sus compañías en el trabajo o sus amistades no consiguen llenar el vacío, con el paso de las páginas cada vez más y más grande, en el que se ha convertido un tiempo presente necesitado de una reacción drástica con que (por lo menos) intentar construir un futuro distinto… e incluso podría ser que mejor.

El patetismo, el fracaso o la desesperanza son las distintas formas en que en esta novela se entona la poca confianza en el éxito de su metamorfosis. La crisálida de un tiempo mejor degenerará necesariamente, parece decírsenos en el imperdible final, en una adaptación sardónica a un mundo imperfecto, imposible y sin remedio. Reginald Perrin intentó sobrevivir siguiendo a los tiempos, y no fue capaz; intentó después huir de la realidad, y no fue capaz… parece que solo le queda convivir con el día a día desde otra actitud, desde otra forma de ver las cosas, desde otra forma de tratar a la gente. Un punto de enganche con las demás novelas de Reginald Perrin que David Nobbs escribió en años posteriores, y a las que quizás tengamos oportunidad de echarles el guante más adelante.

Mientras tanto, ‘Caída y auge de Reginald Perrin’ (Impedimenta, 2012) supone la primera novela de una serie de 3+1 con un humor irónico y un patetismo rampante digno de la mejor literatura cómica británica. Con puntos hilarantes y capítulos magistrales, continúa la línea de Impedimenta de apostar por literatura de altura con la que, además, hilar carcajadas y lecciones de vida. De entre las novelas tragicómicas de las que uno podría sacar no solo diversión, sino además un amplio provecho moral, ésta es una de las mejores. Léanla.

Por Francisco Martínez Hidalgo

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