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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Las siestas de Polly», de Peter Newell

Demonios absurdos, muñecos gigantes, arañas amenazadoras o notas musicales salvajes, los sueños de Polly siempre acaban de la manera más inesperada. Y con un pequeño desastre, hay que añadir.

Este libro del que os voy a hablar hoy es algo más que curioso. Todo llama la atención en Las siestas de Polly, de Peter Newell. Desde su formato, cuadrado y pequeñito, casi como una caja de de juguete; hasta su interior, lleno de humor y ternura, de magia y pesadilla, gracias a la febril imaginación de la pequeña Polly.

El mundo de Polly es un mundo imaginativo y lleno de fantasía. Por mucho que lo intente, y da igual lo que esté haciendo en ese momento (jugar, cocinar, tocar el piano, escribir…), el sueño siempre consigue vencerla y su mundo interior, ese que sólo vemos cuando dormimos, no para de darle sustos. Demonios absurdos, muñecos gigantes, arañas amenazadoras o notas musicales salvajes, los sueños de Polly siempre acaban de la manera más inesperada. Y con un pequeño desastre, hay que añadir.

‘Las siestas de Polly’ son unas curiosas tiras cómicas que aparecieron publicadas en el Chicago Tribune entre 1906 y 1907. Llegan ahora hasta nosotros gracias al rescate de Impedimenta. Para niños o para adultos ‘Las siestas de Polly’ nos llevan hasta un mundo onírico en el que la realidad se mezcla con los sueños, hasta ser casi más vívidos que la propia realidad.

Polly sueña, pero no sabe que sueña. Se enfrenta a sus temores con la inocencia propia de una niña, con una divertida mezcla de absurdo, humor y terror. Esa mezcla que le hace bailar con un mapache, enfrentarse a toda una tribu de indios fumadores o incluso a un elefante. Después despierta, claro, y es entonces cuando encuentra una explicación a su pesadilla.
Peter Newell (1862 – 1924) fue un ilustrador estadounidense. Muy conocido gracias a las ilustraciones que realizó para algunos clásicos como ‘Alicia en el País de las Maravillas’, de Lewis Carroll, su imaginación desbordante también se plasmó en historia propias, como ‘Las siestas de Polly’ o ‘El libro inclinado’, editado en España por Thule y que es todo un clásico de la literatura infantil desde principios del siglo pasado.

El humor de Peter Newell es sencillo, reconfortante y a la vez tremendamente imaginativo. ¿Quién no se ha perdido en un sueño? ¿Quién no ha confundido sueño y realidad? Y aunque, al igual que Polly, al despertarnos nos demos cuenta de que la hemos liado parda mientras echábamos nuestra cabezadita, siempre hemos suspirado con alivio…

Cuanto más miro este libro más me gusta. Es inevitable sonreír ante los sueños de Polly, ante su despertar abrupto a la realidad y sus meteduras de pata. Es imposible no identificarse con Polly, un poco al menos, con su seriedad infantil y su efervescente imaginación. Como un pequeño tesoro guardaré ‘Las siestas de Polly’ en mi estantería, para admirarlo de vez en cuando y seguir soñando…

Por Sarah Manzano

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