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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La importancia de la forma

Desde que el cómic es considerado un arte, al menos entre sus creadores, siempre aparecen obras dispuestas a jugar con los códigos, las reglas del medio. El modo de contar es tan importante como lo que se nos relata.

Posiblemente la figura de Chris Ware sea un cierto big bang para el cómic contemporáneo. Sin negar la riquísima tradición del medio, sobre todo la de sus orígenes anteriores al influjo del cine en las viñetas, Ware ha llevado la forma al primer plano, de modo que contenido y continente apelan, desde la tradición y desde el relato ortodoxo, a un nuevo salto evolutivo. Su huella es patente en muchas otras obras.

Hay numerosas novelas gráficas recientes que son partícipes de esas ganas de llevar la forma al primer plano. Convertir el «cómo lo hago» en el «qué estoy contando», para entendernos. Vamos a poner dos de ejemplo. Dos diametralmente opuestas, de hecho. Otoño, de Jon McNaught, y Pablo & Jane en la dimesión de los monstruos, del gallego de adopción José Domingo. La primera, relato cadencioso y mínimo para lectores adultos. El segundo, una epifanía de locura pop para niños. Ambos, juegos formales para seguir replanteándonos los cómics.

Otoño (Impedimenta Editorial) apenas nos cuenta nada: dos historias sobre vidas sencillas en espacios reducidos, personas que trabajan, se desplazan y viven el día a día musicándolo con diálogos breves. Los que «sucede» es irrelevante. Lo que «está siendo», sin embargo, define la historia. En esta novela gráfica de bellísimo acabado se retrata más a la naturaleza circundante y los pequeños detalles inertes que a personajes. Hay un efecto de cadencia, de métrica y ritmo cercano a la obra de Seth. El tono de las paletas cromáticas, la fragmentación de un hecho leve (una hoja que cae de su rama, por ejemplo) en varias viñetas y hasta varias páginas, la planificación de cada páfina y las simetrías entre las contiguas… todo genera una poesía que acerca el mensaje a esta forma. Otoño es un trabajo eminentemente descriptivo para contarnos la vida.

Páginas febriles

Y Pablo & Jane (en Astiberri) es una gansada delirante para niños. El dibujo de José Domingo, absolutamente barroco, enfermizamente detallista, desafía las formas habituales de lo infantil: sus páginas son febriles, sus representaciones desafían la perspectiva, y en medio del relato, una aventura interdimensional de unos niños, el cómic rompe su estructura previa (páginas con viñetas) para desarrollar una serie de panorámicas salvajes donde la idea de Dónde está Wally es llevada al infinito y más allá.

Domingo mantiene una carrera ascendente impecable, arriesgada, divertidísima y loca. Su Aventuras de un oficinista japonés era para lectores adultos, pero, debe constarle al propio autor, no hay niño que se resista a su dibujo explosivo. Bien, pues Domingo fuerza las tintas, y en vez de «hacerlo más fácil» para los chavales, entrega una salvajada gráfica que a la vez replantea el modo en que se supone son y se leen los cómics (mediante esas dobles páginas panorámicas, interactivas con el lector).

Ware nos vendía una caja (Fabricando historias). Ahora McNaught entrega un ritmo y José Domingo lanza chorros de confeti. El cómic sigue siendo un campo de pruebas maravilloso.

Por Octavio Beares.

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