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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Kingsley Amis. Panorama para disfrutar

Los cuentos de Kingsley Amis ofrecen un compendio del asombroso ingenio de un escritor indispensable.

Kingsley Amis es otro de esos autores de reconocido prestigio que continúan en la lista de espera para una revisión en profundidad de su espléndida obra. Salvo por la edición de Sobrebeber, publicada por Malpasoel año pasado, del escritor británico no se tenía noticia desde hacía ocho años, cuando Destino publicó por fin su novela más afamada, La suerte de Jim. Por eso, la aparición de sus Cuentos completos, hasta ahora inéditos en castellano, en un lujoso volumen facturado por Impedimentasea todo un acontecimiento para los amantes de la buena literatura.

Esta colección vio la luz en Inglaterra allá por 1978, y en ella se reúnen 24 relatos cortos que ofrecen una panorámica nítida de la trayectoria literaria de este peculiar novelista, poeta, ensayista y crítico literario que cultivó géneros dispares con la misma destreza. La extraordinaria traducción de Raquel Vicedo permite además vislumbrar en toda su dimensión el particular estilo que amis emplea en la creación de sus historias, a menudo marcadas por un hecho catalizador que determina el punto de vista del narrador y las dota de una asombrosa expresividad que permite al lector visualizar lo narrado e incluso ser leídas en voz alta, o mejor dicho contadas. amis extrae la trascendencia de lo trivial, partiendo de lo casual para profundizar en sus entresijos en busca de esas facetas extraordinarias que se ocultan en ellos.

Amis, quien se reconoce en el instructivo artículo que sirve de epílogo a esta edición como un novelista para el que escribir un relato es como «trabajar en vacaciones», revela que sus cuentos son en realidad «novelas condensadas», pues aunque «su tamaño es diferente, sus proporciones internas, los roles representados mediante el diálogo, la narrativa o la descripción son similares, y hacen que los dos géneros se lean de manera similar».

Esa aclaración ha de servir de guía para sumergirse en la intensa experiencia que proporcionan estas pequeñas historias, en las que amis esparce todo su poder de observación, fabulación y análisis crítico de la realidad que determina el comportamiento del ser humano. son relatos sorprendentes en los que aborda diferentes géneros, y en los que la literatura adquiere un protagonismo bastante curioso. Y no sólo porque pueble algunos de sus relatos de personajes reales y ficticios relacionados con las letras, de quienes se sirve para construir sus tramas, sino porque muchas de esas narraciones son sutiles variaciones de obras como Drácula, Hamlet, El viejo y el mar, La máquina del tiempo, Sherlock Holmes, la Elegía de Thomas Gray, La isla del doctor Moreau e incluso su propia novela El hombre verde, a la que le dedica un relato que bien podría haberle servido para promocionar la obra. En conjunto bien podría parecer que Amis quiere rendir un homenaje a los grandes de la literatura universal, mostrando una perspectiva personal y en ocasiones juguetona de sus trabajos más reconocidos.

La pluma del escritor británico es limpia y desenfadada. No existe ninguna solemnidad en sus propuestas, aunque en ellas despliegue todo su genio creativo, pasando del realismo casi autobiográfico en los tres relatos ambientados en un cuartel británico destacado en bélgica tras la segunda guerra mundial, a la ciencia ficción en otro bloque homogéneo de cuatro cuentos dedicados a los viajes en el tiempo, el terror, la intriga política o detectivesca, el suspense psicológico o la crítica social.

Nada escapa a la mirada escrutadora de un amis cómodo y despreocupado, que convierte el divertimento en una enjundiosa panoplia de reflexiones que fluyen sin intención aparente, y que dotan a sus relatos de un vigor portentoso que permite un consumo entusiasta. Sobre todo porque el autor sabe impregnar todas sus historias de un suspense que cautiva el interés del lector, por mucho que su presupuesto parezca de lo más superficial. una virtud que se refuerza en el desarrollo de la historia hasta desembocar en finales inesperados y desconcertantes.

Desde luego que la publicación de estos cuentos ha sido uno de los mayores aciertos de esta editorial, y debería servir para que Kingsley Amis regrese al lugar de privilegio que le corresponde en las mesas de novedades. Sobre todo porque estamos ante uno de los virtuosos de la literatura más extraordinarios que se conocen.

Por Antonio J. Ubero

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