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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Música acuática» de T.C. Boyle

«Lo más destacable de la elegante narrativa de T. C. Boyle es que el lector se sumerge en su universo pasional desde la primera página».

En un corto y simpático diálogo entre T. C. Boyle y Sonograma Magazine en Twitter, surgió una idea que se desvelaba en menos de 140 caracteres: “Ned y su protector vivieron tan unidos como el paladar y la lengüeta, unidos por su amor a la música.” T.C. Boyle respondió: “Muchisimas gracias, Sonogramistas. Ned & Mungo are like Sancho & Don Quixote, methinks.”

Thomas Coraghessan Boyle, que está considerado uno de los narradores americanos más importantes del momento, nos hizo reflexionar, de nuevo, sobre nuestra reseña de su primera novela, Música acuática, en una clara referencia a la obra de G.F. Händel.

A lo largo de las más de seiscientas páginas de desbordante imaginación, el lector se adentra, navegando a través de los ríos Níger y Támesis, que unen con gran habilidad su relato londinense y africano, en un mundo extraño en el que suceden numerosas aventuras, muchas de ellas rebosantes de una exuberante vitalidad. Todo ocurre en las postrimerías del siglo XVIII, entre 1795 y 1805.

Mungo Park es un explorador escocés y Ned Rise es un vulgar estafador. Dos protagonistas, dos formas de vivir, dos continentes y muchas complicidades que se encontrarán en algún punto del rico y variado universo de una literatura poblada por oportunas y divertidas aventuras. Mungo y Ned se encontrarán y, en la segunda parte de la novela, deslumbrarán al lector por la belleza con la que T. C. Boyle narra la procacidad de los dos protagonistas.

Sería imposible describir el argumento. Sostenemos que la prosa de Boyle es feroz, exótica, impetuosa. Los parágrafos contienen una riqueza y una complejidad que, por más disparatadas que sean las situaciones que detalla, el autor siempre concreta y delimita. Hay en sus palabras la huella de la exigencia y el rigor que nos muestra el rastro de su genialidad. Sancho y Don Quixote versus Ned & Mungo. La grandeza de Música acuática la encontramos en las constelaciones que aparecen entrelazadas, abrazadas por el amor, en su relato que parece no tener fin. Algo siempre continúa en la imaginación (romántica) del autor; quizás sea la intuición de que todas las civilizaciones humanas comparten, ya sea en la ficción o en la realidad, la alegría, la fascinación, el terror, la enfermedad, el tiempo fugaz y, al final, empujados por el futuro, llega la muerte.

Lo más destacable de la elegante narrativa de T. C. Boyle es que el lector se sumerge en su universo pasional desde la primera página. “Mientras la mayoría de escoceses de su edad araban y sembraban con las faldas remangadas, Mungo Park enseñaba las nalgas a al-Haj’Alí Ibn Fatoudi, emir de Ludamar”, y mientras “el ceñudo Ludwig van Beethoven, a los veinticuatro años, cautivaba a todos en Viena con su Concierto para piano nº2, Ned Rise estaba en la taberna Pig & Pox, en Maiden Lane, bebiendo esa ginebra que algunos llaman Desnúdame (…).”

Carme Miró

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