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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Una conspiración entre Belfast y Argentona

Isabel Coixet rueda en la finca señorial de Bell Recó 'The bookshop', un drama que enfrenta a una librera y una puritana comunidad inglesa.

Los bosques de Argentona (Maresme) no solo esconden caminos de senderistas o torrentes ocasionales. Entre su vegetación, a tocar de la autopista, se alza la finca señorial Bell Recó, que esta semana es escenario de conspiraciones y manipulaciones morales. Lo que fue la residencia de la familia Navas, reconocida por ser propietaria de la licencia para producir el velcro en España y Portugal durante el franquismo (y años siguientes), ahora es edificio para bodas, bautizos… y rodajes.

El silencio, casi absoluto en la sala, solo es roto por los equipos de ventilación. Unos 15 técnicos permanecen concentrados en el ‘set’ de rodaje mientras analizan en sus pantallas la escena que se graba en la habitación adyacente. La elegancia del vestíbulo del hogar se ve alterada por el desorden que impera. Las pinturas murales parecen susurrar entre ellas la escena que contemplan desde lo alto de los techos. Un “hemos cortado, gracias” rompe la tensión. O, mejor dicho, traslada al equipo desde 1959 hasta el presente 2016.

La cineasta Isabel Coixet rueda con un pie en Belfast (Irlanda del Norte) y el otro en Argentona su nueva película, ‘The bookshop’ («La librería»). «Una historia sobre la mezquindad y la maldad de una comunidad» que se encarga de hacer la vida imposible a todo aquel que lleve una vida fuera de la rígida moral británica del año 59. En el filme, ese empeño desafiante queda en manos de la protagonista Emily Mortimer y del ‘gentleman’ Bill Nighy, quien en la confidencia de su habitación explica a la prensa cómo no quiso dejar escapar el papel que le propuso Coixet.

ABRIR UNA LIBRERÍA…

La directora barcelonesa confiesa que la devoción que siente por las librerías fue lo que le condujo a encontrarse con un libro que le picó la curiosidad por su título: «La Librería». Un título tan plano en apariencia como la sinopsis de la trama. La novela de Penelope Fitzgerald narra «la historia de una mujer que quiere abrir una librería y cumplir un sueño, pero de repente eso pone en marcha a toda una comunidad que se las apaña para hacerle la vida imposible», explica la responsable de la adaptación cinematográfica.

Resulta curioso, pero Coixet asegura que, después de rodar más de 20 historias, nunca se había sentido especialmente identificada con ninguno de los protagonistas que ella misma construía. De hecho, apunta, «en ‘Nadie quiere la noche’ yo siempre me identificaba con la esquimal en lugar del personaje que interpretaba Juliette Binoche». Pero en ‘The bookshop’ parece que el asunto ha cambiado por completo. «Me identifiqué mucho con el personaje», dice. Principalmente, «por todas las situaciones que atraviesa, hasta no llegar a creer cómo una conspiración silenciosa y de pequeñas putadas le hacen la vida cada vez más difícil».

…O RODAR UNA PELÍCULA

Al hacer el paralelismo entre abrir una librería en 1959, en los días del lanzamiento de la controvertida ‘Lolita’ de Nabokov, y rodar una película en el 2016, Isabel Coixet confiesa que, en algunos momentos, la tentación de «tirar la toalla» es similar en ambos contextos. «En el proceso de hacer la película sobre una librería he tenido que escuchar cosas como ‘¿pero a esto a quién le importa?’ o ‘¿y por qué no has cambiado el final?'», recuerda. Pero a pesar de estos irritantes comentarios, la directora no piensa detener la producción, que cuenta con un presupuesto de 3,4 millones de euros.

El equipo la respalda. Todos se muestran encantados con ella y con la historia. Charlotte Vega, que actúa por segunda vez en una de sus películas, valora como «un lujo y un honor» la confianza que le aporta en su interpretación. «Cuando vi el reparto sentí un poco de miedo y respeto, pero al final fue increíble rodar con Emily Mortimer», añade la actriz de 22 años. Ahora, falta resolver si el miedo que intentan imponer quienes tienen un poco de poder en el pequeño pueblo inglés de Hardborourgh termina por bajar la persiana de la librería.

David García Mateu

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