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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«El viaje», de Francesca Sanna

Este libro ilustrado ha merecido la Medalla de Oro de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York y, muy recientemente, el Premi Llibreter 2016 , otorgado por los libreros de Cataluña al mejor libro ilustrado del año.

Si hay algo que no deja de horrorizarnos por mucho que salga en las noticias de televisión y de radio es el gravísimo problema de los refugiados que hoy sufre el mundo. Sobre todo y en los últimos tiempos, el relacionado con las fronteras de Europa, de la sana, rica y civilizada Europa. Un conflicto de proporciones inmensas, pero que no debe hacernos olvidar que también otros rincones de nuestro planeta sufren ese desastre humano tan vergonzoso y difícilmente calificable. La continua presencia de estas noticias en las pantallas de nuestros hogares puede tener un efecto beneficioso, que es, sin duda, el de la denuncia de esta crisis humanitaria y la movilización de las fuerzas sociales (y políticas, también sería deseable) para poner coto a esta miserable situación. Pero también uno contrario: el de la insensibilización al dolor de los que sufren tanto, pero que tan alejados están de nuestros cálidas, confortables y equipadas sociedades del bienestar.

Por eso resultan tan emocionantes todas las iniciativas de tantas y tantas personas comunes y corrientes que realizan lo que saben para ayudar en lo que puedan a estas riadas de refugiados que, todo hay que decirlo, podrían tener perfecta cabida entre nuestros pacíficos pueblos, sin guerras, persecuciones o hambrunas.
Una de esas iniciativas dirige su mirada a los niños, a esos que tantas veces observan la televisión sin entender muy bien qué es lo que están viendo, y que, por mucho que lo intentemos, no podremos explicarles bien de qué se trata, ya que ni nosotros, ya adultos, lo entendemos del todo. Francesca Sanna, originaria de Cerdeña (Italia), ha publicado un precioso libro ilustrado, El viaje , en el que narra de forma sencilla, con frases escuetas y directas, el drama de una familia que se ve en la obligación de abandonar todo para huir de la guerra, que pronto elimina al padre. No sitúa la narración en ningún país en concreto, aunque podrían servir tantos y tantos que han sufrido o están sufriendo este castigo. Y, con la incertidumbre de no saber hacia dónde, cómo ni con quién, quiénes o qué peligros se van a enfrentar, la madre emprende una difícil huída llena de obstáculos, para tratar de acceder a algún lugar en donde sus vidas no corran peligro. «Iremos a ese lugar y jamás volveremos a tener miedo», dice la madre a sus niños.

Francesca partió de las declaraciones que escuchó en 2013 a dos chicas que se encontraban internadas en un campo de refugiados para construir este libro, con la intención de tratar de contar este grave problema a los niños o, incluso, de que nosotros, los adultos, lleguemos a acercarnos al horror real de quienes los están sufriendo. También es un libro que se disfruta enormemente con los dibujos tan simbólicos y que, en suma, ayuda a poner otro granito de arena en esa gran construcción humana a la que todos queremos llegar (a excepción, parece, de algunos gobernantes y economistas).

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