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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Maestros, vampiros, inviernos y El Halcón

Hay un poema en Las moras agraces, el hermoso libro de Carmen Jodra, que habla sobre los venenos de la literatura: “No la deseo a nadie, / y nadie debe desearla nunca, / pero benditos los que se someten / a su mirada oscura”. Lo leíamos con el recuerdo de Carmen –fallecida este verano– en una semana donde de repente se fueron dos maestros tocados por ese veneno literario: el crítico George Steiner y el cineasta José Luis Cuerda.

El libro de la semana: «A lo lejos».

A veces sucede que cuanto más confías en un libro, menos explicaciones tienes que dar. Simplemente dices: llévatelo. A lo lejos, de Hernán Díaz es uno de esos. Una de esas novelas que estás deseando llegar a casa para seguir leyendo. Un antiwestern protagonizado por un niño sueco que viaja en busca de su hermano a pie y se convertirá en hombre, cruzando Estados Unidos en la época de la conquista del Oeste. Él desconoce el idioma, no imagina la magnitud del territorio y solo tiene como referencia la ciudad de Nueva York. Un western en sentido inverso que también juega a revertir los clichés del género para plantear una reflexión sobre la condición del extranjero, del expatriado. ¿Se puede ser extranjero en un desierto, donde no hay nada?

Díaz ha puesto mucho de personal aquí. Argentino, sus padres emigraron a Suecia huyendo de la dictadura. Después se afincó en Estados Unidos, así que conoce muy bien esa sensación de no pertenencia. Y, además de todo eso, escribe de tal manera que no le sobra nada: casi puedes notar la sal en la garganta y la luz blanca del sol cuando atraviesa el desierto, narra sus peripecias de una forma en la que te puede recordar a Cormac McCarthy pero también a Jack London, lo estructura por etapas como si fuera el viaje de Ulises en La Odisea o quizá –hombre espigado y miserable– un caballero de triste figura. Håkan, el Halcón, se va a quedar mucho tiempo con nosotros. Llévatelo.

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