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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Revolucionarios: una revisión de los años sesenta

El protagonista de esta novela (con trasfondo histórico más que reconocible) es Freedom "Fred" Snyder, hijo del icónico activista contracultural Lenny Snyder, alter ego de Abbie Hoffman (1936-1989).

¿Qué decir de Hoffman? Activista excéntrico ingeniosamente disruptivo, capaz de convocar a miles de personas para hacer levitar el edificio del Pentágono, fundador del Partido Internacional de la Juventud («Yippies»), autor de libros esenciales para comprender la contracultura estadounidense como Woodstock Nation, Roba este libro, Soon To Be a Major Motion Picture, Yippie! Una pasada de revolución o Letters from the Underground (con su compañera Anita), anarquista, firmemente comprometido con las luchas por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam (y más tarde contra la intervención americana en Nicaragua), pero también afectado de trastorno bipolar, drogadicto, acusado y encarcelado por tráfico de drogas, viviendo durante unos años en la clandestinidad, fallecido a los 52 años tras ingerir un centenar de píldoras de Fenobarbital combinadas con alcohol.
çPor las páginas del libro aparecen innumerables personajes de la época: Herbert Marcuse, Allen Ginsberg, Saul Alinsky, Noam Chomsky, Norman Mailer, Bob Dylan, Marlon Brando… También el, al principio, inseparable colega de Snyder/Hoffman, Jerry Rubin (como Sy Neuman), luego enfrentados, cuando en los setenta Rubin rompió con el yippismo del que, con su libro Do it! fue tanto o más inspirador que Hoffman, para dedicarse con éxito al mundo de los negocios. Y, sobre todo, Phil Ochs, el más explicitamente antimilitarista de las y los cantautores de la época; un personaje dramáticamente ingenuo y bondadoso, maltratado por Snyder, que sin embargo va a ser el único siempre dispuesto a apoyarle, y que va a servirle a Fred casi como el único (aunque frágil) apoyo o referente adulto, además de su madre, en un mundo absolutamente anómico.
Una mirada agridulce a una época esencial en la que el mundo cambió más de los que podemos imaginar, tal vez porque los seres humanos normalizamos incluso las transformaciones más radicales. Joshua Furst cierra el libro con un apartado de agradecimientos en los que incluye muy destacadamente a «Abbie Hoffman -provocación, inspiración- por haber existido. Ahora más que nunca, necesitamos tu espíritu en el mundo». Pero por favor -añadiría probablemente algún Freedom-, que esa nueva encarnación de Hoffman no sea mi padre o mi madre.

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