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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La creación como refugio

La autora imagina el mundo literario creado por los hermanos Brontë en su juventud.

Antes de que las hermanas Brontë crearan algunas de las más célebres y reconocidas obras de ficción en inglés, tales como Jane Eyre o Cumbres borrascosas, ya existía un particular mundo literario desarrollado a lo largo de su edad más temprana y que transcurría por los universos de Angria, Gondal y La Ciudad de Cristal. Aislados al borde de los páramos de Yorkshire, donde su padre era pastor, los cuatro hermanos Brontë, Charlotte, Emily, Anne y Branwell, pasaron sus años de infancia y juventud creando historias fantásticas, colaborando y compitiendo entre ellos para contar sagas. Tras la muerte de sus dos hermanas mayores, la infancia de los restantes hermanos en Yorkshire Moore no resulta nada sencilla y su vía de escape será reunirse junto al fuego del salón de casa, llenando sus tardes enfrascados en la lectura y dejando volar una imaginación tremendamente fértil.

La autora inglesa Isabel Greenberg nos sumerge en su nuevo cómic, La Ciudad de Cristal, en toda la fantasía y en la historia real del fascinante mundo imaginario de las tres hermanas y su hermano, quienes crean un cónclave de genios que no pararía de crear relatos y poemas. La Ciudad de Cristal es un reino creado por Charlotte y Bramwell y que se inspira en los 12 soldados de madera que su padre les había regalado al regreso de un viaje.

La autora decide hacer una libre adaptación de la narración utilizando personajes de largo recorrido, lo que le permite jugar con las historias, en las que encontramos todos los ingredientes de las grandes sagas: amor, ambición, luchas de poder, emociones y conflictos que se avanzarán dejando siempre lugar para la sorpresa. La voracidad creativa de los cuatro jóvenes nos sumerge en un mundo en el que todo puede ser posible. Se trata de una ciudad de historias, creada después de mucho debate fraternal y en la que muestran su capacidad como constructores de mundos contando con libros, palabras, papel y tinta como únicas herramientas para edificarlo.

Greenberg sabe jugar muy bien con la verdadera adicción que sienten los hermanos por ese mundo imaginario y por cómo influía en su propia vida, especialmente en Charlotte. La autora hace una libre interpretación de cómo fueron esas reuniones en las que escribieron, tacharon, garabatearon y dibujaron hasta construir ese mundo que fueron llenado de personajes. La realidad biográfica y la ficción se irán entremezclando en un relato en el que la autora vuelve a mostrar, como en sus trabajos anteriores, una enorme capacidad creativa para forjar historias fantásticas con personajes cautivadores y mujeres empoderadas.

SIN ATADURAS

En el apartado gráfico, Greenberg vuelve a fascinarnos con un estilo muy libre que ya mostró en sus dos obras anteriores, La Enciclopedia de la Tierra Temprana y Las cien noches de Hero. Con un dibujo muy expresionista y colorido, de enorme fuerza visual, vuelve demostrar que para ella no existe ningún tipo de atadura a la hora de confeccionar las páginas, con viñetas de todo tamaño y algunas dobles impactantes. En definitiva, se trata de un cómic fantástico, y también una estupenda obra para adentrarnos y conocer muchos aspectos sobre la juventud de la familia Brontë y sobre cómo transcurrieron esos años que definieron como de “garabatomanía” antes de alcanzar el éxito literario.

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