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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Libros para sobrevivir el confinamiento

El arte suele indagar sobre las grandes problemáticas humanas y, desde el surgimiento y la propagación del coronavirus, en un periodo de profunda angustia colectiva, echar mano de la literatura puede resultar una útil terapia

Curiosamente el primer párrafo de Diario del año de la peste (Impedimenta) de Daniel Defoe señala que la plaga “había sido introducida, según unos desde Italia, según otros desde Oriente”, y cuenta cómo el gobierno se prepara en secreto para evitarla, los primeros muertos en Londres, franceses, o cómo hay gente que se muda y la extiende. Y cómo descubren en un cierto momento “que la epidemia se había extendido hasta tal punto que ya no había esperanzas de que pudiera ser dominada”.

La novela es una relato ficticio de las experiencias de un hombre durante el 1665, en el que la ciudad de Londres sufrió el azote de la gran plaga. El libro es narrado cronológicamente de forma aproximada, aunque sin secciones ni capítulos. En el libro, Daniel Defoe dedica grandes esfuerzos para lograr un efecto de verosimilitud, identificando determinados barrios, calles e incluso casas donde los sucesos tuvieron lugar. Además, proporciona tablas de cifras y analiza la credibilidad de varios recuentos y anécdotas recibidas por el narrador.

Defoe, mucho más conocido como autor de Robinson Crusoe, escribió este librito tardío con la intención de dejar constancia de las miserias, y las pocas virtudes, que una epidemia conlleva. Poco podíamos imaginar hace solo unos meses que este libro podría ser también para nosotros un espejo, 350 años después de los hechos relatados.

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