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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Leer a Homero en el siglo XXI

Partimos de una simple pregunta: ¿por qué leer a Homero en el siglo XXI? Y no es una cuestión baladí. Porque normalmente, cuando hablamos de estos clásicos de referencia, caemos en estereotipos y clichés variopintos: que si son obras básicas, que si son las verdaderas piedras angulares de los clásicos posteriores. Y es verdad, sin duda. Pero hay algo más: ¿por qué leerlos ahora? La respuesta es muy sencilla: hay que leerlos porque, a pesar de todos los siglos transcurridos, son las obras que más y mejor nos ayudan a comprender el mundo en que vivimos. Los clásicos son verdaderamente clásicos cuando son imperecederos, cuando su mensaje resuena pasados los miles de años. Es decir, son los que más nos ayudan a conocer nuestros sentimientos e impulsos, temores y pesares. Cuando Aquiles sufre por la muerte de Patroclo, su mejor amigo, nos podemos poner en su pellejo. Cuando Príamo llora cuando ruega a Aquiles que le devuelva el cadáver de su hijo entendemos el dolor desgarrador de un padre. Porque hay sentimientos humanos que son universales. Ahora bien, es cierto que leer los clásicos no siempre es fácil (tampoco es tan difícil, pero es cierto que requiere un mínimo esfuerzo). Ayuda, sin duda, tener una buena edición y, sobre todo, una cuidada traducción. También ayuda tener unas coordenadas básicas antes de ponerse a leer, un contexto somero que nos ayude a situarnos.

Mircea Cartarescu comenzó a escribir «El Levante» en 1987, cuando era un amargado profesor en una escuela de barrio en Bucarest. Recién casado y con una hija pequeña, escribía en la cocina, en su máquina de escribir Erika, sobre un mantel de hule; con una mano tecleaba y con la otra mecía el cochecito de la niña. Concluyó la obra pocos meses antes de la caída del comunismo, sin soñar siquiera con la posibilidad de publicarla. El resultado fue uno de los experimentos poéticos más fascinantes escritos jamás: una epopeya heroico-cómica, que es también una aventura a través de la historia de la literatura rumana, que sigue la técnica utilizada por James Joyce en el capítulo del Ulises «Los bueyes del sol». Pero no hace falta conocer la literatura rumana para disfrutar como un niño de las aventuras del poeta Manoil, de Zotalis, de la bella Zenaida, del temible Yogurta, de los piratas y ladrones que pululan por las aguas del Mediterráneo, y de acompañarles en su propia Odisea, plagada de batallas, amores y deserciones. Un delicioso escenario bizantino donde se confunden realidad y ficción, y un cautivador relato que invita a una lectura gozosa, pueril, inolvidable.

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