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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Territorio de luz: El silencio de un fotón

Los buenos escritores saben que la palabrería y la literatura están separadas por el silencio que hay entre la última palabra escrita y la reflexión del lector. Sin ese tránsito un relato no deja de ser el amontonamiento de palabras que arrastran una historieta al olvido del lector

Yuko Tsushina elige contar todo esto desde la voz de la protagonista. Sabe que cualquier filtro narrativo podría ser fatal. Porque lo que quiere la autora es dejar que el universo de esa mujer aparezca desde lo que ve, desde lo que sueña, desde lo que esconde o desde lo que siente en silencio. Y eso con un narrador distinto pierde toda la potencia narrativa. El proceso de cambio de la protagonista es tan formidable y tan doloroso que cualquier otra voz no cabe. Salpica con los diálogos justos el relato sabiendo que esa fricción de logos hace de un relato algo grande o lo convierte en minúsculo si el recurso aparece sin ton ni son. Y utiliza la elipsis para que el lector rellene el vacío sabiendo que no se equivoca, sin generar confusión porque el silencio ya lo ha dejado todo bien claro.

Impedimenta acierta de pleno al editar «Territorio de luz» de Yuko Tsushima porque es una de esas novelas que, una vez leídas, se hace necesaria. La última página es el nexo con ese regusto que queda en el lector que se sabe prisionero para siempre de una novela que invita a la reflexión, a la ternura, a la empatía y, sobre todo, a seguir buscando explicaciones en la literatura.

La traducción de Tana Oshima es deliciosa e incluye notas de la traductora (pocas) para que la comprensión sea absoluta.

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