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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
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VERSIÓN PAPEL

ENCUADERNACIÓN
Rústica con sobrecubierta
FORMATO
13 x 20
ISBN
978-84-17115-54-8
PÁGINAS
320
PRECIO
22,50 €
EDICIÓN
-

VERSIÓN DIGITAL

Mortimer, Penelope

Papá se ha ido de caza

Traducción de Alicia Frieyro

Una nueva y cáustica obra de la autora de El devorador de calabazas. Un clásico del feminismo inglés. Una novela sobre las expectativas de las «mujeres desesperadas» que se quedan en casa a regañadientes, lidiando con el matrimonio, el aborto, el aislamiento, en busca de la Nueva Mujer.

En el suburbio donde vive Ruth Whiting, las esposas se ajustan a un código de vestimenta, dirigen sus casas de una forma aburrida y prosaica, crían a sus hijos de la misma manera; todas prefieren el café al té, conducen, juegan al bridge, poseen al menos una joya valiosa y son moderadamente atractivas. Sin embargo, Ruth se está volviendo loca. O, para decirlo de un modo políticamente correcto, acaba de sufrir «un leve ataque de nervios». Aunque la realidad es mucho menos dulce. Ruth se está volviendo loca porque su vida la está matando y su enajenación se ve agravada por la indiferencia de todos los que la rodean. Y es entonces cuando ocurre lo inesperado: su hija universitaria se queda embarazada de un compañero que resulta ser un estúpido, y Ruth se ve obligada a enfrentarse a sus peores miedos.

La prensa ha dicho

Mortimer, Penelope

Penelope Mortimer (de soltera, Fletcher) nació en 1918 en Rhyl, un pequeño pueblo del condado galés de Flintshire. Fue la hija pequeña de un clérigo anglicano que había perdido su fe. Tal era su desapego religioso y su odio por el Cristianismo que solía usar el boletín de la parroquia para, entre otras cosas, celebrar la persecución de la iglesia rusa por parte de los bolcheviques. Ver más

Todas y cada una de las mujeres que conozco deberían leer a Mortimer al menos una vez en la vida.

-Edna O'Brien

Dueña de una prosa escéptica en forma de brillantes diálogos, juega con la complicidad del lector, que tiene que rellenar los huecos.

-Rosa Belmonte, <em>ABC Cultural</em>
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